2/9/09

UNA CRUZ EN LO ALTO DE LA MONTAÑA

Saludos, compañeros de “DÁNDOLO TODO”, aficionados de la bicicleta y tarados en general; ¡ya tenemos blog! Y no tengo idea de cómo manejarme a través de él. Paciencia, todo llegará con la práctica. Estoy convencido de que romperemos moldes con todas las animaladas contadas y las que están por venir…todo esto lo hacemos con la reciente pero ardorosa pasión que nos transmite el mundo del pedaleo.

Muy bien, en principio, la etapa de hoy nos conduce a subir al Desierto de las Palmas por su vertiente de Benicàssim, más corta pero más dura que por el lado de la Magdalena. El día, afortunadamente nos ha salido bastante bueno, sol y sombra y vientos predominantes de dirección sur. Muy bueno, ya que salimos (mi máquina y yo) desde Burriana.

Hasta llegar a Benicàssim circulamos por las carreteras de Almazora (en obras) y por la carretera de Almazora hasta el Grao de Castellón, con magnífico carril bici. Una lástima que el carril bici todavía no llegue hasta el Grao, aprovechamos la ocasión para reivindicarlo apasionadamente, ya veis que lo damos todo en cualquier ámbito. Desde mitad carretera hasta el Grao, no tenemos arcén, el pavimento está roto y tenemos el tráfico de la refinería de petróleo…

Llegados al Grao de Castellón, pasamos por delante del Puerto y del Pinar. Tenemos carril bici y pocos ociosos transitando por el mismo, lo que nos permite circular (viento a favor) a 30 km/h sin apenas esfuerzo y con plato pequeño…una maravilla. Pasamos por delante de las terrazas, chiringuitos y playas todos ellos desiertos en este lunes 31 de agosto de desbandada general de turistas y traumáticas vueltas a los mediocres cubículos de oficinistas…(me incluyo entre ellos). Es una maravilla poder circular por este carril, que en el pleno apogeo del verano resulta intransitable y hasta peligroso. En el mes de julio/agosto encontramos bandadas de: niños con y sin triciclos, preñadas paseadoras con y sin carro, pensionistas sordos y/o ciegos, alocados patinadores e incluso algún que otro tullido…al final del carril veo la cafetería Eurosol, y me acuerdo de la monumental clavada que nos pegaron este verano por almorzar en su magnífica terraza con vistas a la playita…jarras de cerveza a 10€…así te hunda el cráneo con su hacha un enano cabreado de la Batalla de los 5 Ejércitos!

Dejo el carril y voy siguiendo la señalización vertical que me lleva hacia Benicàssim municipio. En su entrada se encuentra el acceso a las primeras rampas del Desierto. Callejeo a través del denominado Polígono industrial 8, bendito seas Google Maps entre todos los sitios web…el viento sur me ha favorecido y me siento fuerte y optimista, tal vez llegue hasta el Bartolo y todo, pienso. Empiezo las primeras rampas, ya llevo 30 km en las piernas y parece que éstas me responden muy bien. Me marco un ritmo medio de 14-15 km/h para afrontar la subida hasta la base del Bartolo y no resentir demasiado mis extremidades. Desde el primer km noto que algo no va bien. Por el rabillo del ojo advierto movimiento…tengo un moscón detrás de mí! No hay nada que odie más en este universo ciclista que se me pegue a rueda un moscón imprevisto sin dar señales de adelantar o descolgarse…voy haciendo pequeñas y cortas pruebas, un aceloroncito, una bajada de piños, una puesta en pie…etc. El silencioso moscón va muy cómodo a mi rueda y su respiración es igualmente silenciosa…cómo le ha gustado mi rueda! Me empieza a hervir la sangre e imágenes de ataques y ritmos imposibles comienzan a nublarme la mente. Al final respiro hondo y recapacito, he de pensar en el objetivo que está anidando en mi desasosegado espíritu, alcanzar la cruz en las alturas! Aflojo el pedal, estamos a media subida, con la intención de que me adelante el moscón. El maldito no advierte mi invitación y continúa a mi rueda…vaya! Da igual, he de concentrarme en lo que me queda…salvamos las zonas centrales de la ascensión que son las más duras, con la misma tónica cansina de toda la subida. Al final alcanzamos los últimos 2 km que son de descanso antes de coronar y el moscón se pone a mi lado. Para mi sorpresa pretende entablar una amistosa conversación. Veo a un ciclista bien equipado, con una buena y reciente máquina, con unas piernas muy bien moldeadas con una frente perlada de sudor. Su sonriente cara me dice que estoy ante un especimen de mediana edad de unos 40 años. Me empieza a comentar que se acaba de comprar la bici a principios de agosto y que es nuevo en esto de la bicicleta de carrera; que hace años hizo mountain bike pero lo dejó y que engordó 15 kg y que si la abuela fuma y etc…mirad. Hay dos colectivos en este mundo que mienten más que hablan. Uno está formado por los industriales de obra que se dedican a las instalaciones en los presupuestos que me pasan y el otro está integrado por los cicloturistas. Es un deporte mágico, pienso yo, en el que nadie entrena pero todos tienen las piernas definidas y mas fuertes que el enano Thorin escudo-de-roble (quien por cierto y auque no venga al caso, ganó renombre batallando contra una mesnada de orcos y defendiéndose con un tronco de roble que esgrimió también a modo de cachiporra…fantástica historia y ya me estoy yendo por las ramas). Mentira, mentira podrida todo lo que estás contando moscón! Educadamente le digo que para no estar entrenado ha subido a un buen ritmo…él me dice que ha aguantado porque yo he subido paseándome…argh, cómo estás disfrutando moscón! Le digo que he subido de paseo guardando fuerzas para afrontar el Bartolo. Parece que se pone tenso y me dice que él subió hace mucho tiempo con una btt y que con la de carretera cree que no voy a poder subir…seguimos hablando y le voy introduciendo en la idea de que tal vez podríamos subir juntos y así comprobar si podemos alcanzar la cima…el moscón declina y antes de marcharse me comunica muy ufano que piensa bajar el desierto y subirlo de nuevo. Curioso este moscón que por aspecto parece estar mucho más entrenado de lo que da a entender…

Tanto hablar con el moscón y ya he llegado a la base del Bartolo con la respiración más agitada de lo debido. Debería haber guardado más fuerzas. Esta mañana he consultado la altimetría de esta locura de subida…3 km con pendientes siempre superiores al 12% y con tramos de más del 20%. Ni un solo descansillo! Empiezo con el primer km. Me da la sensación que no bajo del 13 % ni un momento. Lo salvo con el piño 23, me guardo el 25 para lo que viene más adelante. La temperatura es buena, mi respiración no. Voy muy agitado y siento dolores fuertes en la espalda y gemelos. De vez en cuando me levanto de pie para aligerar ambos. Noto que la cabeza se me va un poco por el esfuerzo, es lo que pasa siempre, a través del sufrimiento parece que alcanzamos estados alterados de conciencia. En mi caso siempre veo cosas lejanas, épicas y de mucha locura. Me pasa como a Akhenatón, el faraón hereje, nunca vio a su dios único, sólo oyó su voz…o la intuyó! El esfuerzo me hace entrar en trance…si el día del Salto del Caballo me sentí más cerca del Hacedor, hoy paradójicamente (nos acercamos a una gran cruz) me siento más tentado por el Demonio. Parece que se me posa en mi hombro siniestro y me comunica que pierdo el tiempo, que a dónde voy y por qué sufro tanto de forma estéril. Todo puede terminar muy pronto, sólo tienes que poner el pie a tierra. Nadie se enterará, me comenta el maldito. Le veo ante mis ojos, muy sonriente y rojizo el cabrito, empuñando su tridentito, me recuerda a Casero su sonrisa, amén de que sus desorbitados testículos se balancean hasta el suelo en una danza imposible. Entramos en el segundo km. Las pulsaciones van totalmente desorbitadas, como el salvaje galope de Sombragrís por las llanuras de Rohan camino de Minas Tirith, muéstranos lo que es la premura! Una pintada en el suelo advierte que entramos en un tramo del 26% de pendiente. Llevo los riñones destrozados y el Diablillo-Casero no para de torturarme para que abandone, pienso en la crónica. Qué voy a contar? Que un moscón me vaciló y que el Diablillo me hizo poner pie a tierra? Jamás! Antes muerto que apeado! Imágenes increíbles nublan mi mente, mientras escaló la pared infinita, veo luchas feroces, enanos de la montañas azules corretando bajo mis ruedas y hurgando la tierra en sus casas de piedra; veo a un alto señor de los elfos derribando al Balrog en la ladera de Gondolín y a Finrod felagund luchando con uñas y dientes y dejando la vida para salvar a Beren…qué locura! Estas imágenes me acompañan durante toda la maldita rampa del 26%...me siento morir, hago fuerza con todo el maltrecho cuerpo, brazos, piernas y riñones lo están dando todo. Ostia, hago tanta fuerza que hasta los pelos escrotales se ponen en pie de guerra horadando mi desgastado culotte santini! Cuando creo que me voy a desvanecer…finaliza la rampa. Han sido 300 metros de esos de los que te pasa la vida por delante.

Superada esta locura, viene medio km al 14 o 15% que me parece toda una bendición. Me siento en la bicicleta y paulatinamente voy recuperando la respiración. Los enanos y diablillos ya no me nublan el juicio y ya la veo…la cruz está ahí delante. Veo claro que voy a llegar. Tal vez he recibido el empuje del monje Bartolo, que da nombre a esta magnífica subida. La cruz y las antenas se recortan contra un cielo que se va cubriendo de nubes a una velocidad endemoniada. Supero la zona de la cruz dejándola a mi izquierda. Ya sólo me queda la última rampa al 18% camino de las antenas. Me duele mucho el gemelo y la rampa está hormigonada, para mejorar la tracción. Ya casi llegando arriba veo una pista que baja hacia lo que parece la Pobla Tornesa. Atención amigos también de la btt, hay que investigarlo! Llegado arriba hace fresco y echo las fotos de rigor y ya sólo pienso en la bajada. Cómo me duele el maldito cuerpo! Al final lo he hemos logrado. Nuestro piño de 25 lo ha dado todo en este monte. En la bajada paro a hacerle fotos al tramo salvaje del 26%.

Bajo al restaurante a reponer fuerzas y líquidos. Decido bajar por la Magdalena en mi ruta hacia Burriana. Nada más empezarla veo a un abuelete bajando a pie con su bicicleta de cables por fuera del manillar. Paro y le pregunto si ha pinchado y necesita una cámara. Me siento bien después de la gesta, hay que ayudar al prójimo, y si es ciclista, todavía más. Me mira y sonríe y sigue caminando y dice:

“no te preocupes hijo, estoy muy bien, a mi lo que más me gusta después de coronar es bajar un ratito a pie acariciando mi vieja bicicleta…”

Que me cuelguen si su diabólica sonrisa no es la misma que la de Al Pacino en Pactar con el Diablo.

Creo que no voy a regresar nunca a esta maléfica subida…

Nos vemos en la carretera.

Caicu.

8 comentarios :

  1. gracias "sergis". por cierto, veremos al lobo este otoño en las tascasssss?

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  2. por cierto, qué significa esa chotona que sale en tu imagen????

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  3. Seguro que vemos, al lobo por las tascas. Siempre está allí, y lo de la CHOTONA, no lo se, es algo como espiritual, me inspira calma.

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  4. Casero nos tienes que deleitar otra vez con tu sonido .... guapaaaaaaa¡¡¡¡¡

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  5. dices sonido como si hubiera sido un gruñido, o un aullido, fue sólo un piropo

    Además los que "gruñeñ" son otros..

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  6. fue un gruñido primitivo y gutural, de esos que salen de las entrañas...

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  7. no fue un gruñido... fue EL GRUÑIDO

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